jueves, 19 de agosto de 2010

Historias de un piso de estudiantes VI


Papá me dio este queso en septiembre del año pasado y cuando fui a vaciar la nevera en julio, estaba intacto, ni siquiera tenía un poquito de moho. Es por ello que he decidio bautizarlo como "el queso inmutable". Es infinito, porque hoy lo he visto en el frigo de mi casa y que tendré que llevármelo de vuelta a Salamanca. Allí seguirá su función hasta que se termine. Es tan fuerte que sólo he utilizado para cocinar porque con un poquito que echase en la cazuela, era suficiente.
La foto es de mayo de 2010.

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