Si bien podría ser un capitulo de Enjuto Mojamuto, la verdad es que no se fue internet. Esta mañana cuando me desperté fui a echar mano de mis gafas en la mesita de noche, como hago cada día. NO ESTABAN. Tres segundos después, pánico total. "¿Dónde están?". Palpé toda la superficie con cuidado por si las aplastaba, pero nada. Ahí no había nada. "Tranquila, piensa. Puede que las hayas dejado en el baño". Fui para allá, pero tampoco había rastro. Fue entonces cuando los nervios se transformaron en una ansiedad que me hizo llorar. Lloré, sentada en el suelo de mi habitación, en bajito, porque mamá y los niños seguían durmiendo. Me calmé un poco al rato y decidí seguir buscando. Pensé "deben estar debajo de la cama, tal vez les haya dado un golpe por la noche con la almohada". Pero no las veía, no veía nada, estoy cegata total. Es que ni el otro par de gafas ni las lentillas las tenía aquí. Eso lo tengo en Salamanca. [La verdad es que nunca hago demasiado bien la maleta]. Quise llamar a Irene para que me ayudase a buscar, pero tenia echado el pestillo en su puerta.
Al final, me metí debajo de la cama, con sumo cuidado, y allí, en una esquina brilló algo. Después lloré de nuevo, pero de alegría, no podía parar de reír a carcajadas. Me reía de mí misma. Me reía de cómo se reiría mi madre cuando se lo contase. Menos mal que ya tengo cita para la operación de ojos, que es algo que necesito desde hace tiempo. En menos de un mes, GOODBYE, CIAO, ADEU, AU REVOIR, AUF WIEDERSEHEN, ADIÓS.
domingo, 6 de junio de 2010
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jjajajajajaajaja
ResponderEliminaraaaaaaay pobrecita miaaa (L)
Tus gafas tienen patas!
ResponderEliminarQue no? XD