viernes, 28 de mayo de 2010

c'est fini

A las habitaciones se les ha ido el color y la vida, casi como a mí. Se hace el eco por el pasillo.
Recuerdo el día que llegué. Llevaba una maleta roja enorme y Silvia me ofreció su ayuda, pero la rechacé. Me encerré en lo que iba a ser mi habitación a partir de ese momento y me senté en la cama, aún desnuda. Después de unos minutos en silencio, salí y me senté en el sofá al lado de Judith. Tenía demasiada vergüenza, no sabía qué decir o hacer. Tomé un cojín que tenía forma de mariposa y me agarré fuerte a él. Luego empezamos a charlar. Pensé en Gran Hermano y en lo bien que se llevan todos el primer día, y lo mal que acaban en una semana. No ha sido así. Encontré en estas chicas una convivencia de sobresaliente. Me llevo tres amigas que han sabido apoyarme siempre, que han compartido conmigo tanto risas como lloros. Me llevo los recuerdos de las noches saltando en los sofás, gritando a Herminio, el vecino de arriba, el fantasma de su padre, jugar al trivial, tirar cojines a la tele cuando salía el rey, Zapatero, Rajoy o Mariñas, los "buenos días" en la cocina a las ocho de la mañana, Sexo en Nueva York a la hora de comer, a Ana ahogándose en la piscina porque no soportaba el oleaje y ese "tengo que estudiaaaaaar" de Silvia cada cinco minutos. Las últimas palabras "espero que seáis felices, y que consigáis todo lo que os propongáis en la vida. Gracias por todo y nos vemos en Benavente".
Se abre una nueva etapa y ya espero impaciente la siguiente generación. Juanjo y Rubito ya tienen habitación en la Casa de la Lujuria. ¿Alguien más?

2 comentarios:

  1. Es una suerte encontrar compañeras de piso con las que tener buena convivencia y llevarse bien^^ me alegro de haberte ayudado a elegir ese piso :D
    Me tendrás de huesped cuando quieras^^

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