viernes, 14 de mayo de 2010

Apenas quedaban cuatro días para el primer examen pero no pude evitar salir a tomar el aire. Cogí las llaves y algo de dinero. No había quedado. Caminaba por las calles sola, con lo puesto, vaqueros y camiseta negra. Hacía frío, dos grados en pleno mes de mayo y la piel se me erizaba. Me encendí el último cigarrillo. Tenía el pelo raro, lacio, demasiado liso y ni siquiera la humedad lo encrespaba.
Entré en un garito cualquiera y allí estaba(n). No pretendía encontrarme con nadie y de pronto quise largarme a casa y continuar estudiando. Había sido una mala idea salir. Marcos estaba vendiendo hierba. No sé si compré, es lo último que recuerdo.

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