martes, 9 de febrero de 2010

El no comer se había convertido en una costumbre conforme pasaban los días.
Comenzó temiendo vivir sola aunque después de todo se las apañaba bien. Luego, en las noches de insomnio encerrada en la habitación, se sentaba frente al ordenador, aún apagado, y allí se quedaba, mirándose en el cristal del monitor. Cuando podía ver el cielo un poco más claro, se iba a dormir, aunque no dormía. Podía pasar cinco, seis, ¿quién sabe? ¿siete? horas allí recostada pensando en todo y reflexionando sobre nada. En el momento en el dejaba de tener sueño se levantaba y se miraba al espejo. En la cocina, quizás, un poco de chocolate se llevaba a la boca, algo que no le produjera náuseas. El resto del tiempo no era diferente.
No, no estaba enfadada, ni deprimida, ni se odiaba. Ni pasaba hambre. Ni tenía sueño.

2 comentarios:

  1. Vivir solo es una mision de lo mas arriesgada, hay quien se compra un gato, un periquito, un pez, por una forma u otra siempre lo tiene que pasar mal un animal para que nosotros estemos bien, seremos de este planeta?

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  2. Love it.

    *un cub (parecia que ponia un culo jJAJAJAJAJA

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