Llevaba una semana pensando en lo mismo. Y es que desde que me dijeron que tenía cita con el dentista, el corazón me latía cada día más rápido. Al final no ha sido para tanto, pero duele. He salido de casa nerviosa, como siempre me pongo, y pensando "con cada paso, con cada segundo... menos queda para el momento".
Al llegar me hicieron esperar un rato, asi que me puse a mirar, que no ver, una revista de decoración que había en la mesita de la sala. Y por fin llegó el momento. Casi como si de gelatina se tratase, mi cuerpo empezó a temblar. Menos mal que mamá estuvo para apoyarme, y la auxiliar me agarró la mano fuerte mientras me ponían la anestesia. Repito, duele. No quise ver nada, y cerré los ojos, así que no sé cómo eran las herramientas (mejor). Cuando la anestesia acabó de hacer efecto, empezó a taladrar mi muela y después la empastó. Eso ya no dolió, pero sí que me dio dentera. Ahora tengo media cara dormida, y me muerdo la lengua constantemente.
Mamá me ha premiado con un regalito por portarme bien, como cuando era pequeña, sí.
Espero no tener que volver a pasar por esto. Un empaste en la vida está bien, y sobra.
martes, 27 de enero de 2009
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Espero que todo saliera bien :) y que mañana me cuentes ;)
ResponderEliminarAins mi niña...
ResponderEliminarEspero que ya no te duela tanto :)
Un besazo
~supernene~
Me duele psicológicamente hablando ahora mismo... *_*
ResponderEliminarPues preparate k yo tengo cita el dia 9 para una endodoncia y veremos a ver si me pone anestesia ... lo k pasa es k a mi el dentista me da morbo y el dolor es parte de la vida. Seguiré soñando.
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